Cuando alguien decide meterse de lleno en la terapia, es como si se preparara para una especie de viaje interior. Desbloquear energía estancada es clave en la sanación holística. Ese momento en el que te das cuenta de que tienes la fuerza suficiente para enfrentarte a lo que venga. Este paso es crucial porque es aquí donde empezamos a lidiar con algo que a menudo pasamos por alto: nuestra energía estancada.

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Imagina que nuestro cuerpo físico es como la capa más densa de todo lo que somos, una especie de envoltura que esconde un montón de capas más sutiles por dentro. En el mundo de la terapia holística, y especialmente en el método THS que practico, vemos la enfermedad como algo que comienza en estas capas más sutiles, en nuestro cuerpo energético, antes de que se manifieste en el físico.

Entonces, la sanación se convierte en una especie de viaje desde lo más denso a lo más elevado, desenredando y liberando esa energía que se ha quedado atascada. Y esto de la energía atascada es importante: esos bloqueos son como nudos que se forman a partir de todo lo que hemos vivido, de nuestras experiencias y emociones.

Es curioso cómo estos bloqueos tienden a acumularse en ciertas áreas de nuestro cuerpo. Por ejemplo, el odio se nos puede acumular en el estómago, la ansiedad nos aprieta el pecho y las costillas, o el enfado se nos mete en la vesícula y los trocánteres. Así que el primer paso es soltar toda esa energía que no fluye, esos nudos emocionales.

Esto no es que le digamos a la persona: “¡ suelta esto!”, y ya está. Es justamente el proceso terapéutico dentro de otras acciones lo que provoca esta liberación. Y es mágico ver cómo ocurre.

Lo más habitual de este proceso es que, muchas veces, en proceso de terapia, la gente empieza a liberar toda esa energía reprimida, y no es raro que lo hagan a través del llanto. Es como si ese llanto fuera la forma en que el cuerpo dice: «Esto ya no me sirve, necesito soltarlo”. Como si el origen de la enfermedad, que es por lo que las personas vienen a consulta, fuera la tristeza reprimida. Y así lo consideramos la mayoría de las veces. 

Y aquí viene lo interesante: al soltar toda esa carga, algunas personas experimentan lo que llamamos una «crisis curativa”. Sobre todo si hay muchas toxinas acumuladas y la liberación es muy intensa. Esto puede sonar un poco intimidante, pero en realidad, es una señal de que la sanación está en marcha. Es como si el cuerpo y el alma estuvieran haciendo una limpieza profunda, sacando todo lo que ya no necesitan.

En la próxima entrega de este blog, profundizaremos en estas crisis curativas y cómo, a pesar de lo intensas que puedan parecer, son una parte crucial del camino hacia una mayor bienestar y salud integral.

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