En medicina convencional es común aplicar una terapia combinada cuando un solo tratamiento no es suficiente para resolver un problema de salud. Desde la visión holística, esta lógica también puede aplicarse a la hora de entender lo que le ocurre a una persona: necesitamos una valoración cruzada, es decir, contemplar distintos enfoques para tener una comprensión más completa.
No centrarse en etiquetas, sino en lo que no está funcionando
Desde mi perspectiva como terapeuta holístico, no me fijo tanto en los nombres de las enfermedades o los diagnósticos médicos. Me interesa más observar qué procesos no están funcionando bien en la persona.
No se trata de poner etiquetas, sino de descubrir con claridad qué órganos están sobrecargados, qué emociones no se han gestionado bien, qué patrones de vida están afectando a su energía o qué hábitos están debilitando su vitalidad.
La pregunta no es “¿qué tiene?”, sino “¿qué está bloqueado o desajustado?”.
Herramientas sencillas con una mirada profunda
Para ello utilizo herramientas prácticas, pero muy potentes:
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La lectura del iris (iridología holística), que me ofrece una visión global del estado interno del cuerpo.
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Distintas formas de observación energética y emocional.
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Y en algunos casos, tecnologías como la biorresonancia, que permiten afinar aún más el enfoque terapéutico.
No se trata de dar respuestas cerradas, sino de escuchar al cuerpo desde diferentes lenguajes para poder ofrecer una ayuda realmente útil.
Una valoración cruzada permite un trabajo terapéutico más certero
Una mirada limitada genera respuestas limitadas. En cambio, cuando valoramos a la persona desde varios planos —físico, energético, emocional, vital—, aparece una claridad diferente, que permite actuar con más precisión y coherencia.
Por eso, cuando alguien llega a consulta y no tiene claro qué le ocurre —o bien trae un diagnóstico que no explica todo lo que siente—, mi papel es observar desde distintos ángulos.
Solo así puedo acompañar su proceso con una terapia más personalizada, más respetuosa y más eficaz.
En resumen
Así como una sola terapia muchas veces no basta para sanar, una sola forma de observar tampoco es suficiente para comprender a la persona.
La valoración cruzada no busca complicar, sino profundizar. Es una forma de respeto hacia la complejidad humana y una herramienta esencial para que el trabajo terapéutico sea verdaderamente transformador.