1. El Ego duerme, el Alma habla en símbolos
De día nuestro ego tiene las funciones necesarias para vivir nuestra vida y “él” ejerce el control.
Por la noche, cuando el Ego desaparece sin más, nuestra alma se conecta a través del sueño para recordarnos lo que es importante para nosotros.
El problema es que el Ego y el Alma usan lenguajes distintos.
El Ego es lógico además de racional.
El Alma nos habla con alegorías , que son objetos con mucha información.
El Ego habla en un idioma concreto mientras que el Alma se comunica en un lenguaje universal el símbolo.
Este símbolo es igual para una chino que para un francés o un esquimal.
Hoy abrimos una serie en nuestros posts del blog en los que estudiaremos los signos más representativos en los que nuestro inconsciente se quiere comunicar con nosotros en el sueño.
Y comenzamos con el signo universal de la Cueva.
2. La cueva: el símbolo universal del miedo
Llevo años acompañando procesos de transformación y esta imagen se repite más de lo que la gente cree.
No me la cuentan igual. Cada persona la viste distinta. Pero en el fondo es siempre lo mismo: una entrada oscura en la roca, el frío que sale de dentro, y la certeza de que hay algo ahí que no quieren ver.
No hace falta ser junguiano para saber que ese símbolo te está hablando de ti. De lo que llevas guardado. De lo que pospones mirar porque intuyes que si lo miras, algo va a cambiar, y cambiar da más miedo que quedarse quieto.
3. Entrar en la cueva
Entrar en la cueva nos enfrenta a la sensación del miedo y normalmente cuando tenemos esta experiencia, ya hemos realizado un trabajo interior para superar estos estados. La cueva es como la forma en la que una vez ya sabemos convivir con nuestros miedos, vamos a emprender un viaje en el que al final (la salida de la cueva) los dejaremos atrás.
4. Salir de la cueva
Salir de la cueva en sueños es una señal distinta. No de valentía futura, sino de algo que ya ocurrió.
El inconsciente no te manda ese sueño para prepararte, te lo manda para decirte que ya cruzaste algo. Que el proceso que tanto pesaba ya tiene otro lado. A veces lo sabemos. A veces nos sorprende porque conscientemente ni nos habíamos dado cuenta.
Eso también es información.
5. Lo que la mirada guarda antes que las palabras
Yo he aprendido a escuchar ese tipo de información en sitios inesperados. En la respiración de alguien cuando nombra algo que evita. En la forma en que una persona sostiene la mirada, o deja de sostenerla. Y también, literalmente, en los ojos.
Hay algo en la mirada de una persona que carga con miedo sostenido que no engaña. No es un juicio, es una señal. El cuerpo siempre va por delante de las palabras.
Eso es parte de lo que trabajo en el Curso de Iridología Holística: aprender a leer lo que el ojo muestra antes de que la persona encuentre las palabras para contarlo.
6. Lo que hay al fondo siempre
Pero volvamos a la cueva.
Lo que más me interesa de este símbolo no es la oscuridad. Es lo que hay al fondo. Y siempre hay algo al fondo. Una pequeña luz, una diminuta puerta que conduce siempre a dos posibilidades: una luz blanca que lo invade todo y produce una gran paz o un paisaje precioso que infunde la misma sensación.
El sueño no te manda a la cueva para destruirte. Te manda porque ya estás listo para cruzarla.
¿Te apetece entrar en la cueva o aún no estás listo? No pasa nada, cada uno en su tiempo.
Si quieres profundizar en cómo leer esas señales del cuerpo y la mirada, el Curso de Iridología Holística está abierto.